A pocos días de que la temporada de huracanes alcance su punto máximo en Baja California Sur, las autoridades militares han decidido poner en marcha el Plan DNIII-E. Este plan consiste en el despliegue de unidades especializadas en atención y apoyo en situaciones de desastre, con el objetivo de salvaguardar la integridad de la población y reducir daños. La activación anticipada refleja la preocupación por la posible llegada de fenómenos meteorológicos que podrían afectar severamente la región. Aunque la preparación es siempre bienvenida, uno no puede evitar preguntarse si estas acciones anticipadas lograrán ser suficientes o si, una vez más, las autoridades simplemente esperan a que el desastre ocurra para luego correr tras las consecuencias. En cualquier caso, el despliegue de recursos y personal capacitado es un paso importante para enfrentar lo que la naturaleza pueda deparar en las próximas semanas. Baja California Sur mantiene la guardia alta, mientras las familias esperan que las lluvias se limiten a refrescar el ambiente sin provocar mayores estragos.