En un giro que parece sacado de un guion irónico, la oficina comercial de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la zona de Palaco, Mexicali, quedó a oscuras debido a un apagón localizado en la red eléctrica. Este incidente ocurrió mientras decenas de usuarios del Valle de Mexicali se manifestaban pacíficamente en las afueras, exigiendo a la paraestatal frenar la emisión de los llamados “recibos locos” y los cortes de luz recurrentes durante la temporada de verano.
El apagón dejó sin funcionamiento los cajeros automáticos y las ventanillas de cobro, lo que obligó a los empleados a suspender trámites por falta de energía. La triste coincidencia entre la protesta y la falla eléctrica evidencia, una vez más, los problemas enfrentados por los usuarios con el servicio prometido por CFE.
Mientras los manifestantes buscaban soluciones claras y eficientes, la falla dentro de la misma oficina encargada de atender esas peticiones mostró, quizá de forma involuntaria, la precariedad y las contradicciones que existen en la prestación del servicio eléctrico en la región. Sin energía para recibir quejas o procesar pagos, la situación dejó a todos en espera, atrapados entre la crítica y la ausencia del suministro que debería garantizar la empresa.
El apagón dejó sin funcionamiento los cajeros automáticos y las ventanillas de cobro, lo que obligó a los empleados a suspender trámites por falta de energía. La triste coincidencia entre la protesta y la falla eléctrica evidencia, una vez más, los problemas enfrentados por los usuarios con el servicio prometido por CFE.
Mientras los manifestantes buscaban soluciones claras y eficientes, la falla dentro de la misma oficina encargada de atender esas peticiones mostró, quizá de forma involuntaria, la precariedad y las contradicciones que existen en la prestación del servicio eléctrico en la región. Sin energía para recibir quejas o procesar pagos, la situación dejó a todos en espera, atrapados entre la crítica y la ausencia del suministro que debería garantizar la empresa.

