Armando Ayala Robles, senador con licencia y aspirante a la gubernatura de Baja California, optó por un tono irónico al referirse a las denuncias electorales en su contra relacionadas con la pinta masiva de bardas con su nombre. Durante una conferencia de prensa, el exalcalde minimizó las acusaciones que apuntan a posibles actos anticipados de precampaña y al uso indebido de recursos públicos. Según Ayala Robles, lejos de perjudicarlo, los recursos jurídicos le brindan un "favor" al generarle cobertura mediática y "promoción que no le cuesta ni un solo peso".

Este comentario pone en evidencia una actitud despreocupada ante las normativas electorales y el celo fiscalizador de sus contrincantes. Al restarle importancia a las señalamientos y explorar con sarcasmo el supuesto beneficio publicitario, el aspirante se desliza sobre una línea fina entre la confianza política y la trivialización de las reglas de competencia justa. En un contexto donde la transparencia y la legalidad deberían ser prioritarias, el mensaje de Ayala Robles puede interpretarse como una burla para aquellos que exigen claridad y cumplimiento normativo en el proceso electoral.