Según la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo publicada por el INEGI, Baja California experimentó un aumento significativo en su tasa de desocupación durante el periodo evaluado. Municipios como Mexicali y Tijuana, motores económicos de la entidad, reportaron variaciones preocupantes en la generación de empleo formal, especialmente en los sectores manufacturero y de servicios.
Líderes empresariales y locales reconocen que, aunque Baja California continúa siendo un imán para la inversión extranjera y el comercio transfronterizo, factores como la inflación persistente y una reestructuración en las plazas laborales han llevado a un incremento importante en la población que busca empleo activamente.
Por su parte, las autoridades estatales trabajan en la implementación de esquemas de vinculación laboral y capacitación técnica, tratando de amortiguar el impacto en miles de familias afectadas. Resulta irónico que en un estado con tanta actividad económica, la estabilidad laboral siga pendiendo de un hilo y que los esfuerzos por fortalecer la fuerza laboral parezcan una carrera contra los obstáculos macroeconómicos y estructurales que limitan el desarrollo sostenible.
Líderes empresariales y locales reconocen que, aunque Baja California continúa siendo un imán para la inversión extranjera y el comercio transfronterizo, factores como la inflación persistente y una reestructuración en las plazas laborales han llevado a un incremento importante en la población que busca empleo activamente.
Por su parte, las autoridades estatales trabajan en la implementación de esquemas de vinculación laboral y capacitación técnica, tratando de amortiguar el impacto en miles de familias afectadas. Resulta irónico que en un estado con tanta actividad económica, la estabilidad laboral siga pendiendo de un hilo y que los esfuerzos por fortalecer la fuerza laboral parezcan una carrera contra los obstáculos macroeconómicos y estructurales que limitan el desarrollo sostenible.

