En la colonia Las Lomitas de Ensenada, un enorme bache que también presenta una fuga de agua lleva dos años consecutivos sin recibir atención ni por parte de la Comisión Estatal de Servicios Públicos ni del Ayuntamiento local. Mientras las autoridades encargadas de obras públicas ignoran el desperfecto vial que afecta la circulación vehicular, los vecinos del sector han optado por transformar el abandono en un acto de protesta y creatividad: han colocado llantas de desecho, señalizaciones improvisadas e incluso una piñata para 'celebrar' el segundo aniversario de este agujero que interrumpe el tránsito cotidiano.

La persistencia del hundimiento en la carpeta asfáltica se ha convertido en un símbolo casi cómico —por no decir trágico— de la burocracia municipal, donde los reportes ciudadanos parecieran acumularse en expedientes destinados a no resolverse, mientras que los baches urbanos no solo permanecen, sino que parecen echar raíces permanentes. La escena que alguna vez fue un simple problema vial se ha transformado en una declaración inadvertida sobre la ineficacia y el lento ritmo de las acciones gubernamentales ante las demandas básicas de la ciudadanía.