Un análisis detallado de la ejecución presupuestal en Baja California durante el último ejercicio fiscal pone en evidencia una alarmante disparidad en la asignación de recursos públicos. Mientras que las vialidades principales de los municipios lucen deterioradas y las redes hidráulicas evidencian signos de desgaste, el gobierno estatal ha fortalecido considerablemente las transferencias sociales y programas asistenciales. Este fenómeno plantea un debate válido sobre la efectividad y prioridad en la distribución del gasto público. Si bien el apoyo a la población es fundamental, no puede ser una excusa para dejar de invertir en infraestructura básica que afecta diariamente la calidad de vida. En resumen, la balanza presupuestal parece inclinarse demasiado hacia el gasto asistencial, dejando a la obra pública languidecer. Queda en manos de las autoridades demostrar que esta apuesta dará resultados sostenibles, o si simplemente se trata de un parche momentáneo para algunas urgencias sociales.