Un incendio de gran magnitud se registró en las inmediaciones de la carretera a San Luis y la calle San Francisco, en Mexicali, movilizando a más de 35 bomberos que trabajaron por cerca de doce horas para sofocar las llamas. El origen del siniestro se ubicó en un almacén privado, que al estar rodeado por dos bodegas con grandes volúmenes de cartón, papelería y archivo muerto —materiales que literalmente ayudan al fuego a correr más rápido— complicó las maniobras para controlar la situación.
Según informaron las autoridades de protección civil y el comandante de bomberos Rubén Osuna, se desplegaron varias unidades extintoras para evitar que las llamas saltaran a naves industriales e inmuebles cercanos. La columna de humo fue tan densa y visible desde varias partes de la ciudad que más de uno pensó que un volcán había decidido dar señales de vida urbana.
Afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas ni pérdidas humanas; sin embargo, las labores de enfriamiento y remoción de escombros continuaron para prevenir un posible reavivamiento del fuego. Este incidente pone sobre la mesa la importancia de una mejor gestión en la disposición y almacenamiento de materiales altamente inflamables en zonas industriales, que parecen ser un polvorín a la espera de la chispa equivocada.
Según informaron las autoridades de protección civil y el comandante de bomberos Rubén Osuna, se desplegaron varias unidades extintoras para evitar que las llamas saltaran a naves industriales e inmuebles cercanos. La columna de humo fue tan densa y visible desde varias partes de la ciudad que más de uno pensó que un volcán había decidido dar señales de vida urbana.
Afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas ni pérdidas humanas; sin embargo, las labores de enfriamiento y remoción de escombros continuaron para prevenir un posible reavivamiento del fuego. Este incidente pone sobre la mesa la importancia de una mejor gestión en la disposición y almacenamiento de materiales altamente inflamables en zonas industriales, que parecen ser un polvorín a la espera de la chispa equivocada.

