La Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California, encabezada por Laureano Carrillo Rodríguez, confirmó que los cadáveres hallados en la colonia Hipódromo forman parte de una confrontación directa entre organizaciones criminales rivales. Esta macabra modalidad, con vehículos abandonados en puntos estratégicos del corredor del bulevar Agua Caliente, parece ser una práctica de intimidación entre los poderosos cárteles Jalisco Nueva Generación, Arellano Félix y diversas facciones del Cártel de Sinaloa, todos en constante pugna por el control territorial. Como respuesta, las autoridades no se han quedado de brazos cruzados y han incrementado los patrullajes con refuerzos del Ejército y Guardia Nacional, una muestra del duro reto que implica proteger a la población en estas zonas donde el crimen organizado impone su 'ley'. Mientras tanto, los ciudadanos observan con mezcla de miedo y resignación cómo estas escenas de violencia se convierten cada vez más en parte del paisaje cotidiano. Es evidente que los mensajes que dejan estos cadáveres no solo están dirigidos a sus enemigos, sino también son un siniestro reflejo del Estado cuando no logra garantizar seguridad.