La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) ha implementado una nueva herramienta digital en su portal oficial que permite a los usuarios gestionar convenios de pago de agua sin necesidad de acudir físicamente a los módulos de atención. Mónica Vega Aguirre, directora general del organismo, detalló que esta plataforma facilita consultar adeudos, seleccionar anticipos entre el 15 y el 50 por ciento y diferir los saldos pendientes en plazos que van de tres a 12 meses.
Una vez que los usuarios envían la documentación requerida junto con su identificación, CESPT se compromete a validar el trámite en un lapso de tres días hábiles para emitir la ficha de pago correspondiente. Esta iniciativa forma parte del plan estatal de digitalización con el que se busca no solo reducir los tiempos de espera, sino también minimizar traslados y las aglomeraciones en las oficinas comerciales de Tijuana y Playas de Rosarito.
Es alentador que la CESPT adopte tecnologías que faciliten los trámites para sus usuarios, aunque uno no puede evitar preguntarse por qué se tardaron tanto en modernizar procesos básicos como el pago de servicios. Mientras tanto, los usuarios aprovechan la oportunidad para evitar las clásicas filas que, durante años, parecían ser un mal inevitable del servicio público.
Una vez que los usuarios envían la documentación requerida junto con su identificación, CESPT se compromete a validar el trámite en un lapso de tres días hábiles para emitir la ficha de pago correspondiente. Esta iniciativa forma parte del plan estatal de digitalización con el que se busca no solo reducir los tiempos de espera, sino también minimizar traslados y las aglomeraciones en las oficinas comerciales de Tijuana y Playas de Rosarito.
Es alentador que la CESPT adopte tecnologías que faciliten los trámites para sus usuarios, aunque uno no puede evitar preguntarse por qué se tardaron tanto en modernizar procesos básicos como el pago de servicios. Mientras tanto, los usuarios aprovechan la oportunidad para evitar las clásicas filas que, durante años, parecían ser un mal inevitable del servicio público.

