En el marco de su Primer Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo efectuó una gira de trabajo por la frontera norte, recorriendo las ciudades de Ciudad Juárez, Chihuahua, y Mexicali, Baja California. Acompañada por la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, la mandataria federal aprovechó la ocasión para reafirmar el compromiso del Gobierno Federal con la continuidad de los incentivos fiscales fronterizos y la implementación de programas sociales universales.
Sheinbaum destacó la importancia de rendir cuentas de manera directa ante la ciudadanía en las entidades de origen, señalando que este ejercicio es un pilar fundamental para la transparencia y legitimidad de la administración. La visita se inscribe en una estrategia que pretende acercar al Ejecutivo Federal a las regiones del país y mostrar un rostro cercano y comprometido.
Sin embargo, esta constante gira de informes que viajan de frontera en frontera deja en el aire la pregunta sobre qué resultados concretos han arrancado de este idilio con los incentivos fiscales y programas sociales, y si realmente estos alcanzan a quienes más los necesitan o se quedan en discursos preparados para la fotografía y el aplauso fácil. En cualquier caso, la presidenta ha elegido la frontera norte como un escaparate para mostrar su compromiso, mientras los ciudadanos esperan que las promesas se traduzcan en cambios palpables.
Sheinbaum destacó la importancia de rendir cuentas de manera directa ante la ciudadanía en las entidades de origen, señalando que este ejercicio es un pilar fundamental para la transparencia y legitimidad de la administración. La visita se inscribe en una estrategia que pretende acercar al Ejecutivo Federal a las regiones del país y mostrar un rostro cercano y comprometido.
Sin embargo, esta constante gira de informes que viajan de frontera en frontera deja en el aire la pregunta sobre qué resultados concretos han arrancado de este idilio con los incentivos fiscales y programas sociales, y si realmente estos alcanzan a quienes más los necesitan o se quedan en discursos preparados para la fotografía y el aplauso fácil. En cualquier caso, la presidenta ha elegido la frontera norte como un escaparate para mostrar su compromiso, mientras los ciudadanos esperan que las promesas se traduzcan en cambios palpables.

