El laboratorio del Hospital General de Tijuana entró en una fase crítica de desabasto tras quedarse sin reactivos fundamentales para realizar análisis esenciales como química sanguínea, pruebas enzimáticas y estudios oncológicos. La escasez fue evidenciada mediante avisos colocados en el área médica, y se atribuye principalmente al retraso en los pagos al proveedor encargado de surtir estos insumos. Este problema se suma a las deficiencias operativas que la unidad médica ha atravesado durante las últimas semanas, situación que impacta directamente en la calidad de la atención bajo el esquema IMSS-Bienestar.

Personal de salud ha expresado su preocupación por la imposibilidad de realizar evaluaciones clínicas necesarias en pacientes en estado grave e intubados. La falta de insumos ha derivado en la postergación de intervenciones quirúrgicas y diagnósticos urgentes en la zona metropolitana, una consecuencia que obviamente nadie había previsto pese a tratarse de un hospital de alta demanda.

En resumen, mientras se acumulan los pendientes administrativos, la atención médica se resiente y los pacientes, quienes deberían ser prioridad, pagan el precio. Esta situación pone sobre la mesa la urgente necesidad de mejorar la gestión y garantizar recursos indispensables para evitar que la infraestructura pública de salud siga funcionando en modo crisis.