Las elevadas temperaturas que alcanzan más de 45 grados centígrados en Mexicali no dan tregua, lo que ha obligado al Ejército Mexicano y a la Protección Civil municipal a mantener activo el Plan DN-III-E. Este operativo busca proteger a la población más vulnerable ante las extremas condiciones climáticas que atraviesa la capital de Baja California. Las autoridades han implementado una red de refugios climáticos y puntos de hidratación itinerantes ubicados en el centro histórico, garitas internacionales y parques públicos para prevenir casos de deshidratación severa e hipertermia, especialmente entre personas en situación de calle y transeúntes. En estos lugares, brigadistas y fuerzas armadas distribuyen suero oral, agua embotellada y brindan asistencia médica preventiva. A pesar de estos esfuerzos, la situación es alarmante, ya que las autoridades de salud estatal reportan un aumento considerable en defunciones asociadas al golpe de calor en comparación con el año anterior, colocando a Mexicali como la ciudad más afectada por este fenómeno en Baja California. Mientras tanto, la ciudadanía puede lamentar que los gobiernos no parezcan tener un plan a largo plazo para evitar que el termómetro alcance niveles tan peligrosos, dejando a la mano la solución temporal de repartir agua y suero cuando el daño ya está hecho.