Mexicali se encuentra atrapada en un curioso ciclo que ya tiene nombre propio entre los cronistas locales: el 'CancelaFest'. Este fenómeno sociocultural describe la trampa en la que parecen estar los conciertos en esta ciudad. Los fanáticos, escépticos y sin confianza, deciden no comprar boletos anticipados porque presumen que el evento será cancelado en el último momento. Por otro lado, los empresarios musicales, al ver que no hay ventas, prefieren cancelar justamente por la falta de interés. Así, se retroalimentan mutuamente en una espiral de cancelaciones que parece no tener fin.
Las raíces del problema no son tan nuevas ni sorprendentes. Años de promotores incumplidos, temores relacionados con extorsiones conocidas como 'cobro de piso' y cambios contradictorios en las políticas municipales, como la censura temporal a los narcocorridos – que se impone una semana y se olvida la siguiente –, han deteriorado la relación entre el público local y la industria del espectáculo. En este contexto, la confianza es un bien escaso, y con ella, la viabilidad de cualquier evento.
El resultado es que la única fecha segura en la cartelera cultural de Mexicali es, paradójicamente, la cancelación misma. Esta absurda normalidad podría requerir no solo soluciones creativas, sino también una reflexión profunda sobre cómo reconstruir un vínculo tan crucial para la vida cultural de la ciudad.
Las raíces del problema no son tan nuevas ni sorprendentes. Años de promotores incumplidos, temores relacionados con extorsiones conocidas como 'cobro de piso' y cambios contradictorios en las políticas municipales, como la censura temporal a los narcocorridos – que se impone una semana y se olvida la siguiente –, han deteriorado la relación entre el público local y la industria del espectáculo. En este contexto, la confianza es un bien escaso, y con ella, la viabilidad de cualquier evento.
El resultado es que la única fecha segura en la cartelera cultural de Mexicali es, paradójicamente, la cancelación misma. Esta absurda normalidad podría requerir no solo soluciones creativas, sino también una reflexión profunda sobre cómo reconstruir un vínculo tan crucial para la vida cultural de la ciudad.

