En Mexicali, el calor abrasador que supera los 45 grados centígrados no sólo desafía a sus habitantes, sino también a las autoridades que diariamente intentan mantener en buen estado las vialidades. Las altas temperaturas no perdonan ni siquiera los tramos recién pavimentados en el Valle de Mexicali, los cuales sufren deformaciones y hundimientos que han desatado una ola de comentarios sarcásticos en redes sociales.
Los mexicalenses ya no sólo reparan baches, sino que casi podrían prescindir de maquinaria pesada, pues el mismo sol del mediodía hace el trabajo de “bacheador” natural. Con fotos de los deformados cruces viales, usuarios de plataformas digitales bautizan con nombres irónicos a estos puntos críticos, mientras las cuadrillas municipales redoblan esfuerzos para colocar un pavimento que resista las inclemencias del clima local.
La ironía popular refleja una mezcla de resignación y humor ante una problemática donde el gasto público en reparaciones parece evaporarse literalmente bajo el calor implacable. En esta disputa entre el peso del presupuesto y las leyes físicas, parecería que nadie sale realmente ganando, salvo el ánimo irreverente de los mexicalenses que encuentran en cada bache una oportunidad para bromear sobre la ciudad convertida en una suerte de horno vial.
Los mexicalenses ya no sólo reparan baches, sino que casi podrían prescindir de maquinaria pesada, pues el mismo sol del mediodía hace el trabajo de “bacheador” natural. Con fotos de los deformados cruces viales, usuarios de plataformas digitales bautizan con nombres irónicos a estos puntos críticos, mientras las cuadrillas municipales redoblan esfuerzos para colocar un pavimento que resista las inclemencias del clima local.
La ironía popular refleja una mezcla de resignación y humor ante una problemática donde el gasto público en reparaciones parece evaporarse literalmente bajo el calor implacable. En esta disputa entre el peso del presupuesto y las leyes físicas, parecería que nadie sale realmente ganando, salvo el ánimo irreverente de los mexicalenses que encuentran en cada bache una oportunidad para bromear sobre la ciudad convertida en una suerte de horno vial.

