Un partido de béisbol en el estadio Gran Parral, Chihuahua, se vio interrumpido de manera abrupta y poco común cuando un enjambre masivo de abejas invadió el diamante de juego durante la parte baja de una entrada. La situación puso en alerta a peloteros, árbitros y aficionados, quienes tuvieron que obedecer la orden del ampáyer principal de tirarse al suelo para minimizar el riesgo de picaduras. La escena, que más bien parecía un simulacro de emergencia, reflejó la vulnerabilidad de un evento deportivo ante fenómenos naturales inesperados. Por fortuna, el cuerpo de bomberos local llegó con equipo especializado para controlar y retirar a las abejas, lo que permitió reestablecer el orden y la seguridad para la evacuación del público. A pesar de la suspensión imprevista, la intervención rápida evitó incidentes mayores, aunque en el entretenimiento deportivo quedó claro que ni las reglas ni el bate pueden con un enjambre enfurecido.