Durante el último periodo reportado, la industria manufacturera y de exportación en Tijuana, adscrita al programa IMMEX, registró ingresos por 33,187 millones de pesos provenientes del extranjero. Esto representa un incremento anual del 7.8%, cifra relevante si consideramos las complicaciones recientes en las revisiones del tratado comercial fronterizo y los crecientes costos operativos locales.

El informe sectorial señala que, a pesar de estos obstáculos, la planta productiva fabril ha mantenido la estabilidad de sus cadenas de suministro globales. Esta situación ha permitido garantizar la nómina y la contratación de personal en los diversos parques industriales de la región, un dato que tranquiliza a los trabajadores y a la economía local.

Resulta curioso cómo, frente a una complejidad que afectaría a cualquier sector, la maquiladora en Tijuana conserva su dinamismo y robustez. Tal vez el secreto está en la flexibilidad con la que estas empresas navegan las aguas turbulentas de la política comercial y las tarifas impositivas, dejando en evidencia que para algunas industrias, adaptarse es simplemente la norma. Mientras tanto, la región sigue apostando a un modelo que, aunque cuestionado, continúa generando ingresos y empleos en cantidades respetables.