La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, lanzó un llamado a los exfuncionarios de su gabinete para que mantengan congruencia ideológica y lealtad institucional en tiempos de reconfiguración política. En un mensaje dirigido a quienes han cambiado su adscripción partidista, Campos Galván destacó que el ejercicio del poder público debe regirse por principios éticos inamovibles. Este pronunciamiento llega justo cuando las dirigencias estatales del PAN y PRI exploran posibles alianzas electorales para afrontar juntos los próximos procesos de renovación gubernamental y municipal. Aunque la petición de la mandataria es comprensible dentro del discurso clásico de la política, no deja de llamar la atención la poca autocrítica que se hace frente a los movimientos tácticos que ella misma y su equipo pudieran estar considerando en este tablero político donde la coherencia parece estar en constante negociación.