En el Ejido Juntas de Nejí, municipio de Tecate, autoridades estatales y representantes de la comunidad Kumiai han unido esfuerzos en la Jornada Nacional de Reforestación para intervenir 100 hectáreas afectadas por incendios forestales. La iniciativa contempla la siembra de 35 mil plantas nativas, incluyendo salvia blanca, mezquite y encino, cultivadas en viveros locales, en un intento por restaurar la cubierta vegetal y proteger la cuenca hidrológica regional. Más allá de los beneficios ecológicos, este proyecto también busca preservar el conocimiento tradicional de los pueblos originarios sobre la flora local, una tarea que pocas veces recibe el reconocimiento que merece. La reforestación será apoyada con financiamiento y asesoría técnica especializada para asegurar una alta tasa de supervivencia de las especies, lo cual es vital, dado que no siempre las buenas intenciones se traducen en resultados duraderos. Este tipo de acciones son indispensables en un contexto donde los incendios se han convertido en una terrible constante para el norte del país, pero no estaría de más cuestionar por qué estas intervenciones no ocurren con mayor frecuencia y mayor presupuesto desde el Estado.