En un encuentro que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos, los Indios de Ciudad Juárez y los Manzaneros de Cuauhtémoc se enfrentaron en una semifinal de la Liga Estatal de Béisbol de Chihuahua marcada por la alta competitividad y la tensión que no tardó en estallar. Durante el partido, las jugadas ajustadas en las bases provocaron el vaciado de bancas, con ambos equipos mostrando poca disposición para ceder terreno, ni deportiva ni figurativamente.

Las directivas de ambos conjuntos, conscientes quizás de que repartir golpes no está en el reglamento del buen béisbol, llamaron a la calma, mientras el cuerpo arbitral aplicaba las expulsiones correspondientes para restaurar el orden y permitir que el juego pudiera continuar. La afición chihuahuense vivió una experiencia electrizante, colmando el estadio, aunque posiblemente esperaban disfrutar más del juego que de los rifirrafes que finalmente marcaron el encuentro.

En este tipo de series, el límite entre la pasión deportiva y la falta de deportividad puede ser muy delgado, y esta semifinal no fue la excepción. Sin embargo, es precisamente ese fervor lo que mantiene vivas las rivalidades regionales, aunque no estaría de más que los protagonistas recuerden que el deporte es un espectáculo para disfrutar, no un campo de batalla.