Un comerciante de 58 años protagonizó un peculiar episodio en una institución financiera cuando intentó depositar 85 mil pesos en efectivo, compuesto por 170 billetes de 500 pesos que resultaron ser falsos. La situación se tornó evidente para la empleada bancaria en el momento del conteo, al percatarse de que todos los billetes presentaban la misma textura y calidad apócrifa, algo que ni la mejor cámara de seguridad pudo disimular. La acción provocó la inmediata llegada de elementos policiales, que aseguraron el dinero sin valor mientras el hombre intentaba justificar la homogénea procedencia de cada billete, billete por billete, como si la repetición fuera a hacerlo creíble. Este episodio no solo expone la creatividad poco afortunada en los intentos de fraude, sino también pone sobre la mesa la importancia de la capacitación en detección de billetes falsos en las instituciones financieras.