En un curioso movimiento que combina comunicación y protesta en la ciudad de Tijuana, Fernando del Monte sorprendió a sus oyentes al anunciar su renuncia en vivo en la estación de radio La Número Uno 104.9 FM. Sin ofrecer explicaciones sobre las razones de su repentina salida, el locutor cerró su participación al aire, dejando una incógnita en la audiencia.
Mientras Del Monte firmaba su adiós radiactivo, la ciudad vivía otra simultaneidad notoria: unidades de la empresa Altisa, bajo la dirección de Víctor Sevilla, propietario del grupo radial, protagonizaban bloqueos estratégicos en vialidades como la zona de la 5 y 10. Así, el mismo día se hicieron evidentes dos facetas del poder de Sevilla: la mediática y la empresarial, entrelazadas en una jornada de tensiones urbanas que no pasaron desapercibidas para el público.
Este evento abre interrogantes sobre la relación entre los medios locales y las acciones políticas o empresariales que se desarrollan en el territorio. Que un locutor decida abandonar el barco sin dar motivos y justo cuando el dueño de la radio protagoniza actos tan disruptivos invita a pensar en posibles influencias y tensiones internas que permanecen fuera del micrófono. Por ahora, solo queda observar qué repercusiones tendrá esta doble situación para la emisora y para la dinámica vial de Tijuana.
Mientras Del Monte firmaba su adiós radiactivo, la ciudad vivía otra simultaneidad notoria: unidades de la empresa Altisa, bajo la dirección de Víctor Sevilla, propietario del grupo radial, protagonizaban bloqueos estratégicos en vialidades como la zona de la 5 y 10. Así, el mismo día se hicieron evidentes dos facetas del poder de Sevilla: la mediática y la empresarial, entrelazadas en una jornada de tensiones urbanas que no pasaron desapercibidas para el público.
Este evento abre interrogantes sobre la relación entre los medios locales y las acciones políticas o empresariales que se desarrollan en el territorio. Que un locutor decida abandonar el barco sin dar motivos y justo cuando el dueño de la radio protagoniza actos tan disruptivos invita a pensar en posibles influencias y tensiones internas que permanecen fuera del micrófono. Por ahora, solo queda observar qué repercusiones tendrá esta doble situación para la emisora y para la dinámica vial de Tijuana.

