En una noche que parecía salida de una película de ciencia ficción, decenas de habitantes de Tijuana quedaron atónitos y reportaron al sistema de emergencias el avistamiento de extrañas luces giratorias en el cielo. La aparición de estos haces luminosos provocó una oleada de publicaciones virales en redes sociales y llamadas al 911 que movilizaron a autoridades y alarmaron a propios y extraños. Sin embargo, la explicación tan sorprendente como esperada no tardó en llegar: las luces correspondían a pruebas de reflectores robóticos instalados en la Plaza Monumental de Playas de Tijuana, preparativos para un concierto masivo que tendría lugar próximamente. Así, las teorías sobre un posible contacto extraterrestre quedaron disipadas, dejándonos con la lección de que, en muchas ocasiones, la ciencia y la tecnología brillan —literalmente— sin que sea necesario invocar a los ovnis para explicar misterios urbanos.