Frente a un verano implacable que mantiene las temperaturas por encima de los 45 grados centígrados, las autoridades municipales y de salud en Mexicali han incrementado la cantidad y el abastecimiento de puntos de hidratación distribuidos estratégicamente en la zona urbana y el valle. Estos espacios, tanto fijos como itinerantes, ofrecen no solo agua potable sino también sobres de vida suero oral y atención médica básica a peatones, trabajadores expuestos a la vía pública y personas en situación de calle. La finalidad de este operativo es clara: prevenir casos severos de deshidratación y golpes de calor, condiciones que azotan a una de las ciudades con las temperaturas más elevadas del país. Personal de protección civil realiza recorridos para entregar insumos directamente en áreas de alta afluencia comercial, paraderos de autobús y zonas vulnerables, en un esfuerzo que combina prevención y asistencia en medio de un clima que no da tregua. Resulta preocupante, sin embargo, que aún con estas medidas, las olas de calor extremo sigan poniendo en evidencia la urgente necesidad de políticas públicas más robustas y soluciones permanentes para enfrentar el fenómeno climático que no parece ceder.