La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha puesto en marcha un operativo de verificación en diversos municipios de Baja California con el fin de supervisar el cumplimiento en la venta de útiles escolares, uniformes y calzado. La dependencia instaló módulos de atención y desplegó inspectores para asegurarse de que las papelerías, tiendas departamentales y comercios respeten normas básicas como exhibir precios claros, honrar las promociones anunciadas y evitar cobros indebidos en pagos con tarjeta.

Este operativo llega justo en la antesala del regreso a clases, una temporada que para muchas familias representa un gasto considerable. Profeco advierte que sancionará a quienes incurran en publicidad engañosa o especulación de precios, recordando a los consumidores la importancia de comparar cotizaciones antes de comprar.

Si bien la supervisión es bienvenida, es curioso que cada año se haga énfasis en lo mismo, como si la presencia de inspectores fuera el único remedio para evitar trampas comerciales. Quizá sería ideal que el mercado se autorregule o que los proveedores opten por prácticas transparentes sin necesidad de campañas anuales. En todo caso, la invitación queda clara: hacer compras informadas es la mejor forma de esquivar sorpresas desagradables en la factura escolar.