Un grupo de residentes y activistas del Sur del Valle de Mexicali se reunió con autoridades municipales y estatales para exigir una solución urgente ante las recurrentes fallas en el suministro eléctrico y las llamadas “facturas locas” emitidas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Las comunidades rurales afectadas denuncian que los constantes apagones no solo provocan daños en aparatos electrodomésticos y sistemas de refrigeración, sino que también ponen en riesgo la salud de familias que dependen del enfriamiento debido a las temperaturas extremas de la región.

Durante las reuniones, los manifestantes documentaron con expedientes diversos cobros desmedidos en las tarifas residenciales y solicitaron la implementación de apoyos directos para los hogares más vulnerables. Este último punto resulta fundamental ante la ausencia de alternativas eficaces por parte de la paraestatal, que parece ignorar cómo la falta de electricidad impacta especialmente en quienes necesitan conservar medicamentos o mantener condiciones mínimas de bienestar.

Las autoridades locales aceptaron la demanda y aseguraron que gestionarán mesas de diálogo con directivos de la CFE para analizar cada caso y buscar soluciones concretas. Sin embargo, llega un momento en que la promesa de canalizar las quejas merece un poco más que buenas intenciones, ya que la población del Sur del Valle lleva años soportando este ciclo de apagones y tarifas desproporcionadas que castigan a los ciudadanos sin una respuesta efectiva.