Después de 46 años sin casos, Sonora reportó un brote de gusano barrenador tras la detección de una larva en una vaca localizada en Munihuasa, municipio de Álamos. Desde mayo de 1980, esta entidad se había mantenido oficialmente libre de esta plaga pecuaria, un estatus que ahora se ve comprometido por un solo ejemplar en un rancho aislado. La noticia no tardó en prender las alarmas entre los productores ganaderos del norte del país, justo cuando están afinando los detalles para iniciar la exportación de ganado a Estados Unidos. Aunque por el momento se trata de un caso aislado, la significancia de la noticia radica en las posibles repercusiones para la logística y las regulaciones sanitarias que exigen los mercados internacionales. Aparentemente, la larga racha de limpieza no pudo con la tenacidad del cruel gusano, que apareció justo cuando menos se esperaba. El desafío ahora es evitar que este pequeño intruso eche abajo años de trabajo y confianza en el estatus sanitario de Sonora, que se había ganado con sudor y controles sanitarios minuciosos.