Durante el pasado fin de semana, las garitas internacionales que conectan Tijuana con San Diego registraron congestionamientos vehiculares significativos, generando demoras de hasta tres horas para quienes intentaban cruzar hacia Estados Unidos. La garita de Otay Mesa fue la más afectada, con tiempos de espera que llegaron a 200 minutos en la modalidad de carril normal, mientras que en San Ysidro las demoras alcanzaron los 180 minutos en la fila general y hasta 120 minutos en los carriles Ready Lane, según reportes oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Estos retrasos complicaron la vida diaria de los residentes fronterizos, así como el flujo comercial, que optó por otras modalidades de transporte o horarios para minimizar pérdidas. Las autoridades recomendaron el uso de carriles automatizados y accesos peatonales para agilizar el cruce, aunque uno se pregunta si estas sugerencias llegan a quienes sufren horas de espera y no cuentan con alternativas inmediatas. Por otro lado, el transporte de carga comercial por Otay Mesa fue la excepción, manteniendo tiempos de espera considerablemente menores, lo que demuestra una planificación logística que, sin duda, debería trasladarse también al paso peatonal y vehicular.