En un episodio que refleja las dificultades persistentes en la cultura ciudadana de Mexicali, el Dren Colector del Norte, en la colonia Carranza, volvió a ser escenario de un problema clásico: la acumulación de basura y escombro. Tan solo horas después de que la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali (CESPM) retirara más de mil 300 toneladas de desechos, incluyendo sillones y colchones viejos, vecinos volvieron a arrojar muebles en el cauce.

La reincidencia del problema ha llevado a que un diputado local tome cartas en el asunto y organice un megaoperativo de recolección puerta a puerta, para evitar que la población tenga que pagar a particulares que, al final, terminan tirando los muebles en el dren público. Esta medida intenta romper el círculo vicioso de mal manejo de residuos domésticos que afecta no solo la higiene del lugar, sino también la percepción sobre el compromiso ciudadano con el ambiente.

La situación presenta una clara tensión entre las acciones oficiales de limpieza y la cultura comunitaria, donde la solución parece no estar solo en el recurso estatal o en sanciones, sino en una educación efectiva y conciencia colectiva que todavía está lejos de consolidarse. Mientras tanto, el dren sigue acumulando mobiliario, y con él, la carga simbólica de un problema recurrente que pone en entredicho el esfuerzo y la responsabilidad ciudadana.