La Fiscalía General de la República confirmó la vinculación a proceso penal de cuatro individuos sorprendidos con más de 200 ejemplares de langosta marina capturados ilegalmente durante el periodo de veda en las costas de Ensenada. La detención ocurrió gracias a una operación conjunta entre elementos de la Secretaría de Marina y los inspectores de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, quienes interceptaron la embarcación durante los patrullajes marítimos rutinarios en el litoral del Pacífico. El juez de control federal estableció medidas cautelares para los imputados, quienes enfrentarán cargos por delitos contra la biodiversidad y la extracción no autorizada de especies marinas protegidas bajo veda temporal. Resulta curioso cómo la intención de estos operativos es proteger recursos naturales cruciales, pero las sanciones y la vigilancia parecen insuficientes para frenar estas acciones recurrentes. La responsabilidad no solo recae en los infractores, sino en los múltiples eslabones que permiten que la pesca furtiva continúe tan campante, a costa del equilibrio ecológico y las normativas en vigor.